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Triscornia: ¿Qué es? ¿Por qué fue tan importante?

 

Triscornia fue un campamento donde entraban las y los inmigrantes españoles que llegaban a Cuba. Tras comprobar que era un lugar poco conocido por la población en general, un equipo de historiadores de la Universidad de La Habana decidió hacer un documental para dar a conocer su historia. He aquí la historia de cómo surgió la idea de realizarlo.

Por Yonnier Angulo Rodríguez (1)

¿Alguien sabe que fue Triscornia? Esta fue una pregunta insistente en nuestro recorrido por La Habana en la realización de un documental titulado con ese nombre. A numerosas personas jóvenes les preguntábamos y no obteníamos ninguna respuesta; solo una señora mayor acertó vagamente, para el asombro del entrevistador callejero y el camarógrafo.

El origen de esta anécdota comenzó cuando una amiga y profesora española, María de los Ángeles Sallé, quien curioseaba por la ciudad, nos comentó acerca de un sitio que en sus andares había visitado y en la entrada depositado algunas lágrimas de alegría y a la vez nostalgia. El porqué de su reacción lo supimos luego que nos contara que aquel lugar tenía una peculiar e interesante historia.

En ese instante surgió la idea de realizar un documental donde se recuperara de la memoria histórica aquel enigmático sitio, con el apoyo y la asesoría del profesor Julio César González Pagés. Y así, un grupo de 10 jóvenes estudiantes y graduados de la carrera de Historia de la Universidad de La Habana, nos aventuramos en esta odisea audiovisual, con un pequeño detalle a tomar en cuenta pero muy importante: ninguno de nosotros tenía conocimientos suficientes en este tipo de trabajo.

Inmediatamente comenzamos a investigar acerca del lugar y fuimos acumulando información relevante. También construimos un guión ficticio que sirviera de hilo conductor, la historia de un joven (Enmanuel), que en una clase de Historia de España se incentiva a esclarecer las circunstancias en la que su abuelo español había arribado a Cuba en la década del 30 del pasado siglo.

En la búsqueda descubre que Triscornia fue un campamento creado en 1900 durante la intervención militar norteamericana en la Isla con fines de control migratorio, donde los inmigrantes que arribaban a las costas habaneras sin dinero, contrato de trabajo, el aval de un familiar o de algún centro regional, o presentaban síntomas de enfermedad, eran confinados en varios pabellones. Era algo parecido a lo que sucedía en la famosa película “Titanic” de James Cameron, pero en este caso no se hundía el barco, sino que eran las personas pobres las discriminadas por su clase social y enviadas a ese sitio.

La situación en Triscornia desde el punto de vista higiénico, sanitario, de alimentación y salubridad era deplorable. Quienes entraban como personas sanas probablemente contraían cualquier enfermedad, y los enfermos eran deportados a su país de origen o fallecían debido a la escasa atención médica.

De hecho, muchos documentos que hoy se encuentran en el Archivo Nacional de Cuba reflejan lo anterior, ya que varias asociaciones de beneficencia y centros regionales radicados en La Habana, como el Centro Gallego o el Asturiano, denunciaban los abusos cometidos en el campamento y exigían enérgicas medidas para mejorar las condiciones de vida de los viajeros recluidos, las cuales eran bochornosas.

Este campamento fue muy famoso además por una actividad ilícita que allí se cometía. Durante todo el proceso migratorio que tuvo lugar entre España y Cuba, llegaban a nuestro país numerosas jóvenes proveniente de regiones —en aquel entonces pobres— de la península, como Galicia y Asturias. Aquellas que no tuvieran quien las representara al llegar a su destino, podían terminar en el penoso negocio de la prostitución, muy prolífero en la Cuba de la primera mitad del siglo XX. Por lo tanto, el campamento reclusorio se convertía en un lugar de fácil acceso a la carne “fresca”, y esto lo aprovechaban muy bien las meretrices y chulos de la época.

Terminada la investigación sobre Triscornia, enriquecida además por varias entrevistas a historiadores, descendientes de españoles e incluso a personas que vivieron en la institución, nos dimos a la tarea de editar el material y hasta surgió un video clip titulado “Sin mirar atrás” del joven artista Adonis Lahera, quien colaboró con una exquisita melodía.

De esta manera reconstruimos la olvidada historia del campamento de inmigrantes, sitio a través del cual muchos de nuestros antepasados pudieron haber tenido una larga o corta estancia. Lo más interesante de todo fue el aprendizaje obtenido en el proceso. Primero, que ser joven no equivale a ser menos, sino que podemos aportar mucho y tenemos la capacidad de responder ante cualquier reto. La confianza depositada en nosotros —si nos lo proponemos— puede estar muy bien asegurada.

Otra experiencia muy válida tiene que ver con el sitio que llevamos a las cámaras. Parte del objetivo de nuestro trabajo fue hacer un llamado a la no discriminación a los inmigrantes. Aquellos países que hoy toman medidas xenofóbicas fueron ayer naciones que sufrieron este fenómeno. Ellos también fueron nosotros.

La historia de Triscornia nos sirvió para visibilizar y denunciar que el hecho de ser pobres, proceder de tal o más cual país, tener un determinado color de piel o pertenecer a uno u otro sexo, no autoriza a negarle a un ser humano el derecho a vivir donde le plazca, ya que al final todos somos ciudadanos del mundo.

(1) Licenciado en Historia en la Universidad de La Habana (2009) y director del documental “Triscornia”. Es integrante además de la Asociación Hermanos Saíz y colabora con la Red Iberoamericana de Masculinidades.

Para ver el documental 'Triscornia', hagan clic en este enlace.


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